Lo que comes en la ventana de 45 minutos después de un entrenamiento intenso determina la rapidez de tu recuperación y la adaptación muscular. La reposición de glucógeno y la reparación de fibras musculares son las prioridades.
Carbohidratos: Recarga de Glucógeno
Tus músculos necesitan glucosa rápidamente. Los hidratos complejos como la batata, la quinoa o el pan de masa madre son ideales porque evitan picos de insulina y mantienen la energía.
Proteínas: Reparación Muscular
Para reparar los tejidos dañados, es vital consumir proteína limpia rica en aminoácidos como los huevos orgánicos, el salmón o legumbres.
Grasas saludables e Hidratación
El aguacate, el sésamo (tahini) y las semillas aportan grasas monoinsaturadas que desinflaman el organismo de forma natural. Acompáñalo con café de filtro, excelente fuente de polifenoles y antioxidantes.